Turisteando

Aprovechando la visita de Martin era hora de recorrer algunos de los clasicos sitios turisticos de esta ciudad. Antes, me aproveche de otra de las ventajas de ser estudiante en esta ciudad: la muzekart. Por solo 10 liras, unos 4 euros, los estudiantes tienen acceso gratis a un monton de museos en toda Turquia durante un año. Lo bueno es que lo amortice el mismo dia entrando en Santa Sofia(cuya entrada ya vale 20 liras). Me senti como si me hubiesen pagado hacer algo que me encanta, visitar arquitectura. No habia entrado en Santa Sofia desde que estuve con mi madre cuando tenia unos 15 años y verdaderamente resulta una experiencia arquitectonica entrar al espacio de la gran cupula. Junto a Merve e Idil, dos de las 5 chicas turcas que tambien estuvieron con nosotros ese año en Mantova, visitamos los interiores de tan fascinante museo, que fue iglesia y mezquita.

Luego pasamos a la cercana mezquita de Sultanahmed, mas conocida como Mezquita Azul por sus mosaicos de tal color. Resulta muy interesante visitar estos dos edificios seguidos ya que ofrecen una experiencia similar y a la vez diversa. Uno puede admirar el similar tamaño y sin embargo la solidez de Santa Sofia frente a la ligereza de la mezquita azul, los diversos tipos de iluminacion, etc.

Tras las visitas paramos a comer kofte, albondigas de carne, y luego seguimos hacia el Gran Bazar. De la parte historica pasamos a la parte moderna y nos metimos por la bulliciosa calle de Nevizade, en el barrio de Beyoglu, a buscar un restaurante para mostrar a Martin lo que es una verdadera mesa de rakı(raki sofrası): una tradicion consistente en cenar en una gran mesa agasajada con mezzes(pequenas tapas turcas) regada con rakı, el licor nacional turco, de sabor anisado y que se mezcla con agua y hielo adquiriendo un color blanquecino al que llaman ‘leche de leon'(arslan sutu). Las mezzes son de diverso tipo pero no pueden faltar el queso blanco(beyaz peinir, parecido aunque en mi opinon superior al feta griego) y melon. En nuestro caso ademas teniamos ensalada, judias y diversos tipos de cremas para untar en el pan casero. La cena vino acompañada de los tipicos musicos que van pasando por las mesas y tocan y cantan musica tradicional turca hasta que no les ‘sobornas’ con algo de dinero para que sigan su camino. Fue una buena ocasion para divertirse improvisando un baile alrededor de la mesa y acabar de pasar una entretenida velada entre viejos amigos.

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