Bayram

Cada año en Turquía, hay una festividad llamada Bayram que celebra el final del ramadán. Vendría a ser una Semana Santa en el que la gente aprovecha para hacer unas mini-vacaciones dentro del pais. Nosotros nos decidimos por el sur ya que tenia interes por ver las tan afamadas costas turcas. Tras un largo viaje(como en Semana Santa el tráfico es una constante) llegamos a Fethiye, una ciudad costera 800km al sur de Estambul. A media hora esta Oludeniz, que siempre sale en la lista de las mejores playas del mundo. Es un espacio natural protegido famoso por sus aguas turquesas, y el hecho de que en un cierto momento la playa se cierra en una especie de lago de aguas tranquilas. En ese pequeño paraiso pasamos el primer dia. Al dia siguiente hicimos un crucero de un dia por unas islas cercanas. El barco va parando en varias de ellas y durante un rato te puedes bañar en sus costas. Durante la excursion comes pescado en el barco y disfrutas de las vistas de las diferentes islas.

Tras Fethiye nos fuimos un poco más al sur, al valle de las mariposas(kelebekler vadisi), una cala al final de un profundo valle, famoso por sus mariposas en mayo y octubre y por ser un camping hippie años atrás. Ahora es un rincón paradisiaco en el que el único metodo de acceso es por barco, o para los más aventureros como nosotros, por un camino montañoso que se transforma en casi escalada con momentos de paredes a 90 grados en los que hay que deslizarse en cuerda. El camino de una hora y media vale la pena al llegar a la playa y encontrarse con ese paisaje natural, tan bien conservado y recóndito. Flotar en sus aguas turquesas borra de un plumazo cualquier preocupación y le da paz al alma. Un parentesis de aguas turquesas antes de volver a la gran ciudad.

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Bodrum

Bodrum es una península en la costa sureste de Turquía y la ciudad del mismo nombre es famosa por ser un centro turístico tanto para los turcos como para extranjeros con cierto poder adquisitivo. Hace unas semanas tuve la suerte de escaparme un fin de semana alli con Hilal ya que su familia tiene una casa de verano. Creo que me enamore del lugar en cuanto el autocar entró en la ciudad de casitas blancas en la ladera de la montaña y la experiencia del fin de semana no me hizo cambiar de opinión.

La casa esta en una ladera que permite una panorámica del mar y las islas vecinas que te regala una tranquilidad inmediata.Tras un clásico desayuno turco con vistas al mar, alquilamos un coche para hacer un recorrido por la península con el matriarcado de su familia, ya que es más fácil para desplazarse por las sinuosas curvas de la zona. Nuestro destino era Gümüslük, un pueblecito de pescadores situado en las antiguas ruinas de la ciudad grieda de Mindos, ahora sumergida y considerada una de las mejores ruinas subacuáticas del mundo. Aparte de lo encantador de pasear por el pueblecito y sus restaurantes en la costa, lo interesante es que puedes caminar por el agua hasta las rodillas hasta la cercana isla de los conejos. Tras el primer baño de la temporada y tras dejar a las mujeres en casa, nos fuimos con Hilal a investigar Türkbükü, la costa con bares y discotecas,destino habitual de estrellas como Tom Hanks, Brangelina o Madonna. Es un puerto dividido por un puente, y a un lado hay los bares para gente “humilde” y al otro lado los bares y discotecas de alto standing.

El día siguiente bajamos a la playa cerca de lacasa a disfrutar de un tranquilo dia nadando y poniendonos morenos y por la tarde, antes de devolver el coche y volver a Estambul, paseamos con las mujeres por el bien conservado centro de Bodrum. Ah, un fin de semana en el paraiso…