Tophane-i Amire Culture & Arts Center

Una de las cosas mas agradables que ofrece Estambul es la posibilidad de encontrar pequenas joyas en forma de edificios escondidos a lo largo y ancho de esta historica ciudad. Uno de mis favoritos es una antigua fabrica de canones del Imperio Otomano reconvertido en centro cultural. Por este edifico, cuyo exterior recuerda a un hamam, han pasado exposiciones de Salvador Dali, Miguel Angel o Miro.

En mi nuevo articulo para Yabangee hago una critica sobre su interesante arquitectura y el contraste entre su clasico diseno Otomano y las exposiciones contemporaneas alli exhibidas. El texto completo se puede encontras clicando aqui.

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Edirne(2/2)

El domingo empezó como no podía ser de otra manera con el eterno çay, el te negro omnipresente aquí, pero luego vino seguido de una sobredosis de azúcar: peynirli helva con helado de pistacho, un postre tradicional de Edirne a base de helva, una pasta dulce que se prepara en decenas de maneras diferentes, alguna de las cuales es parecida al mantecol argentino, ya que este está inspirado en el halva griego. Luego el grupo se dividió entre los que querían pasear y ver un museo arqueológico y los que querían ir a un hamam. Por supuesto yo estaba entre los segundos.

El hamam que escogimos estaba de nuevo diseñado por Mimar Sinan, claramente el Norman Foster otomano y uno de los más prolíficos arquitectos de la historia, aunque prácticamente desconocido en Occidente. Esta nueva experiencia en el hamam me ha hecho entender que aunque la dinámica es la misma cada vez hay algo diferente, ya que cada tellak o masajista tiene su propia técnica y ritual. Lo que es innegable es cada vez sale uno flotando como un hombre nuevo.

Tras el relax visitamos un antiguo hospital otomano, que data del siglo XV, una época en la que en Europa se consideraban poseidos y se torturaba a quienes sufrían enfermedades mentales y que en cambio aquí se les trataba con terapias musicales y de agua e hierbas medicinales, con médicos especializados.

Y así al anochecer, el retorno desde la tranquila Edirne a la energética Estambul daba por concluido el primero de otros viajes por venir.