Izmir

El viernes a medianoche nos embarcamos con Hilal en un ferry que nos lleva hasta Bursa, una ciudad a 250km al Sur de Estambul. Ahi empieza la aventura cuando al llegar a Bursa en vez de hacer transbordo a otro ferry hasta Izmir nos dicen que hay que tomar un autocar pero este está estropeado y tenemos que esperar al de recambio. En un parking a las 2 de la mañana. La gente arma un buen escandalo(afortunadamente la temperatura es agradable, me pregunto que hubiese pasado en diciembre) y tras un rato de espera viene el autocar y proseguimos la marcha. Nos despertamos al llegar a la estacion de autobuses de Izmir(Esmirna en castellano) y desde ahi un servicio gratis de minibus nos lleva hasta la zona de nuestro hostel. A pesar de ser el segundo mayor puerto de Turquía  y la tercera ciudad del país en cuanto a población en el camino en el bus vemos que las afueras de la ciudad aún les queda mucho por desarrollar.

La zona de nuestro hostel es bastante residencial y nada turistica asi que pasamos por calles con autenticas tiendas de barrio, carnicerias y restaurantes de obreros con precios de risa. Llegamos temprano al hostel y aun estan limpiando la habitacion pero en la recepcion son tan amables(la tipica hospitalidad turca)que nos ofrecen un desayuno gratis para que esperemos atiborrandonos con bufe libre(con unas olivas negras tipicas de la region).

Tras descansar un rato nos ponemos en marcha y paseamos hasta la cercana costa. Antes pasamos por el bazar de la ciudad, un Gran Bazar en miniatura con patios interiores ideales para hacer una parada para el café turco.Ya antes de llegar a la costa se nota la brisa y el ambiente costero, muy similar a Barcelona. Pese a que İzmir no tiene playa en la ciudad el sonido de las olas y el tiempo veraniego resulta muy relajante e ideal para desconectar de la energética y bulliciosa Estambul.

Paseando por la costa llegamos hasta la famosa torre del reloj que resulta mas bien pequeñita y nos internamos por un kilométrico bazar callejero, en el que venden de todo y más, todo entre mucho ruido, anuncios, letreros luminosos, gente invitandote a entrar en sus tiendas, mujeres regateando, vaya, lo tipico del ritual de compra-venta en Turquia.

Al cruzar el bazar llegamos hasta las ruinas del Ágora, víctima de un terremoto en el 178 AC y posteriormente reconstruida, y que aun guarda parte de su mágico ambiente. Uno puede fácilmente imaginarse a los griegos en la antigua Smyrna reuniéndose en ese espacio abierto para comerciar y debatir de politica. De nuevo los contrastes de este país: en unos minutos pasamos de un bullicioso bazar contemporáneo a la tranquilidad de unas ruinas milenarias.

Al atardecer volvemos a la costa y cenamos en un restaurante junto al mar donde logramos que nos pongan El clásico y desgraciadamente veo al Barça perder el partido y la liga. Pero eso no iba a amargarme el fin de semana asi que nos dirigimos hacia Alsancak, la zona de bares de callejuelas con antiguas casas griegas en las que han ambientado bares, discotecas y terrazas. El ambiente es fantástico, muy relajado a la vez que animado y sin agobios de gente. Entramos en uno que se llama Jackson´s kingdom ambientado, para mi gozo, con grandes cuadros del Rey del Pop vestido de faraón y un grupo tocando en directo versiones de clásicos ochenteros en lo que era el antiguo salon de la casa, ahora reconvertido en uno de los varios espacios con barra de bar.

Volvemos paseando tranquilamente al hostel dispuestos a emprender la marcha por la mañana hacia nuestro siguiente destino: Efes.