Corre para ser libre

Este fin de semana se organizaba en el bosque de Belgrado un evento, patrocinado por Nike, llamado Run to be free, consistente en una carrera, yoga, pilates, kickboxing y otras actividades de ocio. El bosque de Belgrado está al norte de Estambul y es un excelente espacio natural de 5500 hectáreas con un lago, un camino a su alrededor para correr rodeado de un frondoso arbolado de robles.

Junto a Idil, a la que conozco desde que estuve en Italia, el primo de su novio, y Zaida, mi amiga española de erasmus nos aventuramos temprano hacia el bosque temiendo que las nubes grises se convirtieran en lluvia.

Al llegar nos dieron unas pulseras y camisetas para dividirnos por colores y unos entrenadores fashion-nike-de la muerte hicieron un mal y rápido calentamiento(haciendo rebotes). Luego una carrera ligera de 4 km amenizada cada 500 metros por músicos contratados expresamente(una chica vestida de heidi tocando la flauta, unos señores otomanos tocando tambores, un elvis en sus ultimos años).

El dia aguantó hasta que acabamos la carrera y luego se largó a llover asi que nos refugiamos en las carpas de la marca deportiva y comimos el desayuno que nos ofrecieron(simit con queso,una manzana y frutos secos).

Poco después se suspendieron el resto de actividades por el diluvio universal y volvimos empapados a casa, contentos de haber “corrido para ser libres”.

Efes

El dia despierta veraniego en Izmir cuando nos ponemos en marcha hacia Efes (Efeso), a unos 90km al sur de Izmir. Las opciones para alojarse cerca de las ruinas de la antigua Ephesos se reducían a Kusadası, una ciudad en la costa del mar Egeo, parada habitual de los cruceros turísticos por las islas griegas o Selçuk, un pueblecito turco a un tiro de piedra de la ruinas. La decision es, básicamente: Kusadasi para turistas, Selcuk para viajeros. Así que optamos por un hostel para mochileros en Selçuk, el cual resulta toda una sorpresa. Empezando por el curioso propietario que había trabajado muchos años en Australia y responde pacientemente a todas nuestras preguntas en un inglés con un acento denso. Al entrar en la habitación nos encontramos con una cama divertidamente decorada.Tras tomar un café en la terraza tomamos prestadas unas bicis del hostel para ir hasta Efes, a sólo 3 kilómetros.
Al no ser aun temporada alta hay bastante gente pero podemos recorrer la ciudad tranquilamente. Escucho algunos españoles pero mayoritariamente es turismo local o griegos o japoneses.
La primera agradable sorpresa es que con la muzeekart nos ahorramos las 25 liras de la entrada. Tras recorrer un paseo arbolado se llega hasta el antiguo gimnasio, irreconocible y al primer gran hito, el teatro, con capacidad en su epoca para 24.500 personas, posicionado de manera muy visible frente a una gran avenida que desembocaba sobre un puerto artificial que conectaba con el Egeo.
Pese a ser un recorrido largo nos enteramos por uno de los guias a los que pegamos la oreja que apenas han excavado un 25% y que probablemente en 10 años las montañas que la rodean sean una parte más de la antigua ciudad excavada.
Siguiendo el recorrido lineal pasamos por los antiguos prostibulos hasta llegar a la que es la parte mas reconocible de Efeso, la Bibilioteca de Celsius, de la que sólo se conserva su hermosa fachada. En realidad está reconstruida ya que la ciudad sufrió varios terremotos y en concreto la fachada había sido reutilizada para una fuente.
Siguiendo la ascensión del camino vamos viendo diversos espacios de la vida cotidiana de los romanos, incluida la curiosa letrina colectiva, varios templos, casas de artesanos, etc.
Todo el recorrido te ayuda a visualizar aspectos mundanos de la vida antigua, como limpiaban las calles, donde y cómo festejaban…
Ya al atardecer volvemos en bici hasta el hostel, molidos por la caminata y terminamos el día en la terraza del hostel comiendo un pollo a la parrilla preparado por el propietario.