Avcilar

Aprovechando una pausa de la nieve, me lanzo con algunos estudiantes erasmus a una visitilla de sábado a un distrito en las afueras de Estambul. A Avcilar se llega tomando un metrobus(un bus que tiene su propio carril con lo que se ahorra el tráfico) de una hora larga. Avcilar es en realidad un “pequeño” barrio residencial de 350000 personas, un antiguo pueblo costero abvsorviso por el crecimiento de la ciudad. Tras llegar con el italiano, la francesa, el alemán y un par de turcos hacemos una parada técnica en el boulevar principal para alimentarnos a base de kumpir, una patata gigante mezclada con queso derretido y al que rellenan con todos los ingredientes y salsas a la carta que se puedan imaginar. Empiezo a incorporar en algunas comidas el ayran, la bebida más popular de Turquia, yogur líquido salado con agua. A priori no parece muy apatecible, acostumbrados como estamos al yogur dulce como postre pero resulta bastante refrescante y este lácteo(por cierto,yogur es una palabra de origen turco) combina muy bien con las comidas picantes. Llegué aquí sin que me gustara, ahora lo tolero, veremos cuanto tiempo antes de que me vuelva adicto.

Tras comer seguimos paseando hasta la costa, notando a cada paso la diferencia entre Avcilar y el centro de Estambul. Parecen dos ciudades diferentes pero siendo la misma el ritmo es totalmente diferente, mas sosegado y residencial. En la costa tienen una reproducción de la casa original de Ataturk, el fundador de la República turca, en Tesalónica. La idolatría por Mustafa Kemal es presente a cada paso en esta ciudad y encuentras retratos, estatuas y fotos en casi cualquier tienda a la que vayas.

Tras visitar la casa, incluidas las fascinantes cuchillas con las que se afeitaba, entramos en un sitio de narguile a tomar un çay y calentarnos. Finalmente, a la vuelta, en el metrobus, caemos rendidos.