Crossing the bridge

El pasado fin de semana llegaba una gran acontecimiento a Estambul: La 33rd Intercontinental Marathon, es decir, la maratón intercontinental de Estambul, singular carrera ya que su recorrido atraviesa dos continentes. Habiendo hecho algunas carreras de 10km anteriormente pensé que el recorrido de 8km me resultaría cómodo de realizar. Pero después de ver el recorrido de la de 15km, que no solo atraviesa de Asia a Europa sino que cruza el cuerno de oro y acaba a los pies de la mezquita de Sultanahmet, no pude resistirme y me apunté aunque fuese una distancia que no había corrido antes. De cómo me entrené para este evento escribiré en otro post, ahora quiero centrarme en las  sensaciones de ese gran día.

Lo primero que tuve que afrontar fue levantarme a las 6 de la mañana a un oscuro y lluvioso domingo(llevaba lloviendo sin parar toda la semana) y cargarme de voluntad para ir a plaza Taksim donde unos autobuses gratis nos llevaban al lado asiático. A las 7.15h de la mañana ya estaba al otro lado del puente y tenía que esperar al aire libre hasta las 9 entre una molesta llovizna y un frío moderadamente incómodo. Gente de todas las edades se empezaba a congregar en las dos salidas: la de 15 y la maratón y la de 8km y la “fun run”. A las nueve dieron la salida y me encontré cruzando el Boğaziçi Köprüsü, un puente reservado exclusivamente para coches excepto este día en el que cortan el tráfico. Sin duda esos primeros minutos cruzando el puente fueron una gran forma de empezar la carrera. En si los 15 kilómetros se hicieron batante llevaderos y me encontré corriendo a un buen ritmo y, aunque el día no acompañara, la gente y el ánimo festivo te acaban llevando. Tras una bajada de un kilómetro en Besiktas llegó el habituallamiento de los 5km con agua, gajos de manzana y esponjas con agua. Bordeando la costa pasé por mi calle, donde acababa la carrera de 8k, rodeado de gente de todas las edades y esos típicos abuelitos que te adelantan con una energía envidiable. Había algunos españoles animando a los lados pero en general, supongo que por las condiciones climáticas, no se escuchaban aplausos ni esos ánimos que te dan un empujón extra que he visto en otras carreras. Una vez cruzado el cuerno de oro los caminos de la de 15k y la de 42k se separaban y enfilábamos la subida del último kilómetro entrando en la parte histórica. Tras un último sprint logré unos para mi muy loables 1h 20 minutos que dan una media de 5 minutos 20 segundos por kilómetro y me dejan más que satisfecho(será una media maratón el próximo objetivo?…)

A la llegada nos recibían con un pack con camiseta, medalla, plátano, zumo y agua. Y tras hacer cola junto a un obelisco milenario recibí también el certificado y junto a Hilal nos fuimos a recuperar energías con un gran y merecidísimo desayuno.

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3 pensamientos en “Crossing the bridge

  1. Pingback: Eurasia marathon | estambuleando

  2. Pingback: Corre Forrest, corre | estambuleando

  3. Buena Runner!! que entretenido esto de las marathones. En Santiago y otras ciudades de Chile también están muy de moda y deben haber lo menos unas 15 al año! Mi novio se mueve por algunas y de repente lo acompaño en bicicleta 😛

    Abrazos Brusi!

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