Barceloneando

Últimos días en la Barcelona que me ha visto crecer, así que, de nuevo, aún no estoy Estambuleando. Pero lo estaré en breve. En cuestión de días saltaré el trampolín. Otro más. Porque cada vez estoy más convencido que la vida es una serie de saltos, casi siempre sin red, hacia un futuro incierto que hay que afrontar aguantando la respiración. Aunque la mayoría de veces nos quedemos al borde del trampolín. Esperando. Esperando momentos que nunca llegan. Oportunidades que nunca llaman. Y yo ya estoy cansado de esperar.
Y mientras me posiciono en el trampolín disfruto de mi redescubierta ciudad. Descubro nuevos sitios, nuevos restaurantes, nuevas amistades. Y recupero los sitios de siempre, las amistades de siempre, saboreando cada sorbo de ese mojito, cada rayo de sol en esa terracita, cada pisada en la arena. Me vuelvo a reir en las angostas calles del barrio gotico, disfruto de paseos en Bicing por la Barceloneta, de calurosas noches en las Fiestas de Gracia, el increible barrio que me ha acogido este mes gracias al increible piso que alquila mi pequeña Hilal aqui. Tambien dentro del ajustado presupuesto que debo mantener en estos momentos he hecho unas breves escapadas:una a la zona de los pirineos catalanes a hacer un poco de trekking con Jordi y volver a redescubrir la hermosa naturaleza que tenemos en Catalunya(y algun chapuzon en las heladas aguas de los Lagos de San Mauricio) y otra escapadita en coche a la Provenza francesa, acompañado de Hilal y un par de amigos que habian hecho el erasmus en Barcelona y estaban de visita. Que decir de Avignon o Aix-en-Provence, por nombrar dos joyitas de las que visitamos, si no que parecen pueblecitos de cuentos de hadas. Pero lo que mas me ha gustado de estos dos viajes y de este mes de ocio y descanso es la risa, las veces que me he reido relajado. Y tambien poder volver a disfrutar de una de mis imagenes de la felicidad:estar flotando en el mar, con el sol calentandome la piel y sin preocupaciones en la cabeza: el Nirvana.

Me espera un buen chapuzon. Un buen chapuzon de experiencia. Porque aunque tratare de ir viniendo seguido obviamente no sera lo mismo que estar en Madrid, ni por la distancia ni por la ciudad ni por la experiencia. Todo esta listo y casi nada esta listo. Acabo de recibir mi visado de estudiante para dos años, cosa que es una alegria y facilita mi estancia legal alli, la residencia, las salidas y entradas. Ya soy tambien alumno oficial de la ITU, la universidad mas prestigiosa de Estambul y diria que de Turquia, lo que ademas me dara descuentos en transportes y demas ventajas.

Estudiante. Se hace rara esa palabra despues de cinco años de acabar la carrera. Pero tambien es muy excitante y prometedor. Queda pendiente el tema del alojamiento. Por suerte tengo donde quedarme los primeros dias, en casa de una amiga que vive en Nişantaşi, el barrio cool y bohemio de Estambul, tambien muy centrico e ideal para visitar otros pisos.

Todo hecho y todo por hacer.

El dia 1 es el gran dia.

Barceloneando

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